sábado, 13 de septiembre de 2014

Abrir los ojos

Perdió la visión por completo cuando egresaba de la universidad, pero la abogada María Soledad Cisternas dice que hoy “ve todo” con más claridad. A 41 años del golpe de Estado, la Premio Nacional de Derechos Humanos 2014 pone sobre la mesa los temas de discapacidad e inclusión que Chile debe enfrentar hacia el futuro. Los otros derechos humanos, no tan nuevos, pero desplazados por largo tiempo.

Por Tania Opazo


María Soledad Cisternas golpea la mesa de su escritorio y se niega a decir su edad, tajantemente. “Hace mucho tiempo que no contesto esa pregunta. Toda persona tiene derecho a la reserva y confidencialidad de su información”, afirma.

No siempre fue tan segura y decidida. A principios de los 80, cuando estudiaba en el exigente, masculino y conservador ambiente de la Facultad de Derecho en la Universidad Católica, tuvo que enfrentarse a un diagnóstico de retinitis pigmentosa que predecía que el progresivo problema de visión que acarreaba desde los 14 años terminaría por dejarla ciega.

Su campo visual se fue haciendo cada vez más pequeño y borroso. Leía con una regla las incontables fotocopias, que trataba de sacar con el mayor contraste posible, para diferenciar las letras. Se replegó. No le contó a nadie, y sus compañeros y profesores sólo se enteraron de que no veía nada años después, cuando la vieron llegar con bastón a las reuniones de ex alumnos. “Terminé Derecho disimulando de una forma espantosa. Yo misma me discriminaba. Sentía que si no veía era una señal de debilidad y no quería aceptarlo”.

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