sábado, 19 de julio de 2014

Millennials: de turistas a exploradores

Tienen entre 16 y 34 años y están redefiniendo la industria del turismo. Viajes más largos pero más económicos, destinos emergentes, contacto directo con las comunidades locales y, por supuesto, conexión permanente a la red son parte del estilo con el que la “generación Y” está transformando el ejercicio de viajar en una parte primordial de sus vidas.

Por Tania Opazo

AL TERMINAR la universidad el año pasado, Fabiana Vargas (25) se vio enfrentada a la disyuntiva que muchos jóvenes encaran hoy en día: comenzar a buscar trabajo o “hacer algo más”. Ese algo fue para ella ir a estudiar inglés a Australia, donde todos sus planes empezaron a cambiar. “Me enamoré del lugar y supe de inmediato que seis meses de viaje no serían suficientes”. Entonces decidió postular a una visa de trabajo y, en el intertanto, recorrer el sudeste asiático, a donde partió en marzo visitando Singapur, Malasia, Tailandia, Camboya y Vietnam. Ahora se encuentra en Indonesia, pero pronto volverá a Australia para juntar más dinero (parte del cual enviará a su papá, que la ha ayudado en el viaje), y ojalá ir a India, Nueva Zelanda y Fiji, antes de volver a Chile en agosto del próximo año.

Los llamados millennials o “generación Y” parecen no tomar mucha atención a las rutas lógicas. Mientras que para sus padres el camino estaba claramente delimitado (estudiar, trabajar, casarse, tener hijos y trabajar más), para ellos el mundo es un lugar lleno de aventuras y experiencias esperando a ser descubiertas. Tienen entre 16 y 34 años y han decidido que viajar debe ser una de sus prioridades en la vida, tanto o más que tener un trabajo o comprar una casa. ¿Por qué? Probablemente, dicen los expertos, porque cuestionan este mundo frenéticamente materialista en el que vivimos y viajar, al menos como lo hacen los millennials, se trata precisamente de lo contrario: de despojarse.

Según la Organización Mundial del Turismo (OMT), el turismo mundial de jóvenes representa aproximadamente 190 millones de viajes internacionales al año y se proyectarían 300 millones para 2020. Este segmento representa un 20% de todos los turistas internacionales, estima Naciones Unidas y, a diferencia de otros grupos de viajeros, su crecimiento de casi un 30% desde 2007 no se ha visto amenazado por las crisis económicas internacionales.

Leer más

sábado, 12 de julio de 2014

El almacén inteligente

Vivió un año y medio en la población Joao Goulart de La Granja y se dio cuenta de la importancia que tienen los almacenes de barrio en las comunidades de escasos recursos. A partir de eso el ingeniero comercial de la UC José Manuel Moller (25) creó Algramo, una empresa que en octubre lo tendrá exponiendo en las reconocidas charlas Ted Global.

Por Tania Opazo

Mientras estudiaba ingeniería comercial en la Universidad Católica, José Manuel Moller trabajaba en Techo ayudando a dirigentes de campamentos a conseguir una casa definitiva, pero le parecía una actividad algo paternalista. “En el voluntariado siempre hay una posición de salvar el mundo que me incomoda un poco. Por definición, el voluntario siempre está por sobre el ayudado”, explica.

Él, por el contrario, quería un cambio de perspectiva: “levantarse desde otro lado, relacionarse con otras personas”, y por eso junto a sus compañeros de carrera Diego Vela, quien fue presidente de la FEUC en 2013; Rodrigo Echecopar, actual jefe de gabinete del diputado Giorgio Jackson, y Nicolás Marchant, se fue a vivir a la población Joao Goulart, en La Granja. “Queríamos cuestionar lo que nos estaban enseñando en la universidad, pero no a través de un libro sino que de una vivencia y acompañarnos en ese proceso”. Un amigo que estaba en proceso de ser sacerdote de los SS.CC., les encontró una casa, que además quedaba cerca del campus San Joaquín, donde estudiaban todos. Pensaban instalarse ahí por un semestre, pero se quedaron un año y medio. 

¿Se sintieron cómodos?

Era divertido porque obviamente todos se daban cuenta que no éramos de ahí. Nos tocaron los cacerolazos y participamos con los vecinos. Llegaban los carabineros también, había balazos en la noche, tráfico de drogas, pero nunca nos pasó nada. Hoy vamos para allá y la gente nos recuerda. Tenemos una familia muy querida, que “nos adoptó”. Íbamos a ver los partidos de fútbol con ellos y celebrábamos los cumpleaños. Fue una experiencia horizontal, porque era en base a ser vecino y no voluntario. Yo no iba a construirle una mediagua a su patio, iba a tomar té y ellos iban a mi casa también.

Seguir leyendo... 

Mi primer día de nieve

Subir a los centros de esquí es, probablemente, uno de los panoramas más atractivos de las vacaciones de invierno, pero es también un lujo que no todas las familias pueden costear. Por esta razón, junto a un centro de esquí invitamos a un grupo de niños de La Granja a conocer la nieve. Esto fue lo que pasó.

Por Tania Opazo

“SÍ, TÍA, yo conocía la nieve. La del refrigerador”. Tomás lanza una carcajada y sus compañeros lo acompañan contagiándonos a todos.
-¿Tía, vamos a poder subirnos a esas sillas que van subiendo? El Camilo las vio en la tele- continúa Tomás.
-No, lo siento, aún son muy chicos, tienen que aprender a esquiar primero-, responde Verónica Soto, jefa de comunicaciones de Ski Portillo.
-Oh…-responden todos decepcionados al unísono.
-¿Tía, vamos a poder tirar nieve? -agrega ansiosa Daery.
-Ah, sí, eso sí. -¡Ehhhhhh! - y la euforia se desata arriba de la van.

Alexa, Camilo, Daery, Emmanuel y Tomás tienen entre 10 y 12 años. Son estudiantes del colegio Padre Esteban Gumucio, ubicado en la comuna de La Granja, donde alrededor del 80% de sus alumnos se encuentra en condición de vulnerabilidad social. Para hacerse una idea, el ingreso familiar de estos niños varía entre los $ 195.001 y $ 315.000.

Seguir leyendo...