sábado, 14 de junio de 2014

Adrenalina en la nieve

Dominique Ohaco (18) y Roberta Irarrázaval (20) practican respectivamente el esquí y el snowboard freestyle en la que probablemente es una de sus modalidades más arriesgadas e intensas: el slopestyle. Con gran éxito en los campeonatos mundiales e incluso con una participación en los pasados Juegos Olímpicos por parte de Dominique, las jóvenes reflexionan sobre sus carreras, su amor por la nieve y por qué todos los chilenos deberían conocerla.

Por Tania Opazo

Primer acto: cuando Dominique Ohaco tenía dos años, ella y su hermano mayor, Vicent, se escaparon de la guardería de las Termas de Chillán. Su mamá, sin mucha opción, estuvo toda la semana esquiando con su pequeña hija arriba de una mochila. “Aún me duele la espalda”, bromea ella, mientras Dominique mira para el techo y pone cara de “ya empezó”.

Segundo acto: a los tres años, mientras la mamá de Dominique trabajaba como instructora de esquí en Valle Nevado, su pequeña estalló en llanto para subirse al andarivel: “normalmente los niños no quieren porque les da miedo y esta me salió al revés. Yo estaba aterrada pero a ella no le daba susto, a la primera se cayó y después llegó altiro. La verdad es que ella es súper valiente y no lo digo porque sea mi hija”, concluye Piroska Gallyas, consiguiendo que Dominique ponga otra cara.

Tercer acto: una tarde en Valle Nevado cuando su futuro entrenador, Benjamin Ryerson, le contó a Dominique, de 13 años, y a su hermano, sobre el freestyle. “La Dominique estaba calladita escuchando y el hermano dijo ‘yo mañana empiezo’. Entonces, la Domi dijo ‘yo también quiero’”. “¡Yo no dije eso, ella siempre dice que yo dije eso pero no es verdad!”, acusa Dominique. “Yo me acuerdo que dijiste eso: ‘eso es lo que yo quiero’”, se defiende su mamá.

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