sábado, 5 de octubre de 2013

La ciudad del fútbol

Santos fue elegida por la FIFA como una de las ciudades que servirán de centros de entrenamiento para los equipos que participarán en la Copa del Mundo 2014 y la selección chilena podría hospedarse allí si las condiciones se dan. Es un lugar donde se respira fútbol en cada esquina y el sitio perfecto para “calentar motores” antes del inicio de la cita mundialista.

Por Tania Opazo

“¡Vai Corinthians!”, nos entrena para gritar Tiago Guedes, del Convention & Vistors Bureau de Santos, mientras tomamos unas cervezas. “Pero estamos en Santos”, alguien se atreve a discutirle (Corinthians es de São Paulo), pero él contraargumenta diciendo que Santos está lleno de “corinthianios”, como él. Una pareja que está detrás se ríe. Y empieza la discusión sobre cuál es el equipo de cada uno y por qué su equipo es el mejor. LA discusión de Brasil, probablemente, porque la identidad que te da tu equipo es más fuerte que la de cualquier tarjeta de identificación.

Llueve suave en Santos y aunque la gente ocupa chaquetas y capas de plástico para no mojarse, la prueba inexorable de que estamos en Brasil es que aun así la mayoría viste short y chalas. La lluvia no detiene en nada la rutina de la ciudad, que alberga al puerto más grande de América Latina. Fundada en 1543 y a sólo 70 km de São Paulo, Santos es una isla que se caracteriza por ser un importante polo de actividad comercial y turística. En conjunto con la isla-balneario de Guarujá vendrían a ser a São Paulo lo que Valparaíso y Viña del Mar son a Santiago.

El mejor punto para empezar a recorrerla es el cerro Monte Serrat, a 157 m.s.n.m y al que se accede a través de un funicular. Una vez fue un casino donde los más adinerados del puerto hacían fiestas, pero hoy alberga la capilla de Nuestra Señora del Monte Serrat, a donde cada Vía Crucis llegan miles de personas subiendo sus 147 escaleras. La vista de la ciudad es increíble y da cuenta del incansable movimiento del puerto.

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