sábado, 3 de agosto de 2013

Las Casi Anoréxicas

¿Se puede tener sobrepeso y estar al borde de la anorexia? Jennifer Thomas, sicóloga y profesora de Harvard, asegura en su libro Almost anorexic, que sí y que con mucha frecuencia recibe en su consulta a mujeres que no cumplen con todos los síntomas de la anorexia o la bulimia nerviosa, pero que tienen una relación conflictiva y sufriente con su cuerpo y la comida. A esas mujeres las denomina las “casi anoréxicas” y estarían en una fase inicial de la enfermedad.

Por Tania Opazo / Fotografía: Rodrigo Chodil / Producción: Álvaro Renner / Maquillaje y pelo: Patricia Calfio

Paula 1127. Sábado 3 de agosto de 2013.

Abriana tuvo conciencia por primera vez de que “estaba gorda” cuando, repartiendo unas galletas de chocolate recién horneadas, la mamá de su amiga Tanya miró su pequeña panza con rostro de reprobación y le dijo: “¿por qué mejor no empiezas con solo una?”. Tenía solo once años y desde entonces abriana estuvo marcada por su peso, inclinándose por actividades académicas por sobre las deportivas, ocultando su cuerpo tras la ropa y manteniendo “un bajo perfil” en la escuela.

Ya titulada de abogada en una prestigiosa universidad norteamericana y casada con un hombre que siempre le insistía en que “su cuerpo era hermoso” (lo cual ella nunca creía), Abriana trató por todos los medios de bajar de peso y se autoproclamó como una “dietista crónica”. Gastó una enorme cantidad de dinero en pastillas para bajar de peso, barras de comida y batidos que reemplazaban las comidas normales, una amplia colección de DVD con todos los tipos imaginables de ejercicio y membresías en “clubes para bajar de peso”, todo sin éxito. Por eso, cada un par de meses, terminaba en algún restorán dándose un atracón de aquellos, con una total sensación de descontrol, frustración y fracaso.

“Pero si estoy gorda, no puedo tener un trastorno alimenticio” es la frase que Abriana le dijo en su consulta a la sicóloga norteamericana Jennifer Thomas (PhD); una frase que la especialista ha escuchado muchas veces de pacientes con sobrepeso cuando les plantea que tienen un trastorno alimenticio. Siendo profesora en el departamento de siquiatría de la Escuela de Salud de la Universidad de Harvard y directora asistente del Programa de Investigación y Tratamiento de los Desórdenes Alimenticios del Massachusetts General Hospital, ha dedicado su vida profesional al tratamiento de diferentes trastornos alimenticios. Luego de once años de trabajo como terapeuta y con más de 30 publicaciones académicas sobre el tema, su libro Almost anorexic: is my (or my loved one’s) Relationship with food a problem? es quizás la muestra más clara de su trabajo.



“Nuestro libro se enmarca dentro de la serie “Almost effect” de Harvard, libros que tratan sobre trastornos mentales subclínicos, incluyendo el trastorno de dependencia al alcohol, la depresión, la ansiedad y los trastornos de alimentación. Ha sido un gran desafío traspasar mi investigación en algo que la gente común y corriente pueda leer y entender, porque generalmente los investigadores solo hablan entre ellos y este es un tema que necesita ser divulgado y democratizado”, señala.

El libro, que se lanzó oficialmente el pasado 2 de julio, ya se encuentra en el top 10 de la web de Amazon en la categoría “Health, fitness & dieting”. Escrito en conjunto con Jenni Schaefer, quien sufrió anorexia nerviosa y tiene dos best sellers sobre el tema a su haber, el libro recorre educativamente los comportamientos y pensamientos que viven las personas con “casi anorexia”, transformándose en una herramienta de autodiagnóstico y tratamiento.



¿Es este fenómeno de “casi anorexia” más común de lo que creemos?
Sin duda. Generalmente cuando la gente piensa en anorexia se imagina a mujeres jóvenes, que son muy delgadas, adineradas, caucásicas y creo que ese grupo es solo la punta del iceberg cuando se habla de desórdenes de alimentación en general. Basados en la Encuesta Nacional de Comorbilidad (una encuesta a gran escala que analiza los trastornos mentales de los estadounidenses) y considerando el ítem “Otros trastornos alimenticios no especificados” (Eating disorder not otherwise specified o EDNOS) en la población general de los Estados Unidos, una de cada 20 personas lucha con la “casi anorexia”, por lo que es mucho más común que la anorexia nerviosa, que se da en uno de cada 200. Por eso escribimos este libro, para resaltar que mucha gente vive con algunos de los síntomas de la anorexia, pero no todos, y que eso les provoca mucho sufrimiento.

¿Por qué incluir todos estos trastornos alimenticios subclínicos en el concepto de “casi anorexia”?
Porque la gran mayoría de los pacientes con casi anorexia se pueden relacionar con la mentalidad de la anorexia, que prioriza estar delgado a cualquier costo. Incluso la gente que lucha con un trastorno por atracones, la gente que tiene tácticas compensatorias como vomitar, tomar laxantes o pastillas, la gente que se obsesiona con el ejercicio contando cuántas calorías quema, son todos comportamientos patológicos que se relacionan de una u otra forma con el deseo de estar delgado y una disconformidad permanente con el cuerpo.

¿Cuál es la diferencia fundamental entre una persona que se preocupa sanamente de su peso y una con casi anorexia?
La diferencia fundamental es que la casi anorexia constituye un patrón persistente de comportamiento que interfiere en la vida normal de las personas. No es solo hacer dieta para caber en un vestido de graduación o querer bajar un par de kilos antes de irnos de vacaciones a la playa: la casi anorexia va transformando el actuar de las personas hasta afectar todas las áreas de su vida. Finalmente, lo que diferencia a un anoréxico de un casi anoréxico es el cumplimiento de ciertos criterios establecidos en un manual; hasta hace unos años, si una persona no tenía un IMC (Índice de Masa Corporal) menor a 17,5 no podía ser calificado como anoréxico, pero eso ha ido cambiando, los requisitos se han ido flexibilizando y muchos expertos proponen que los trastornos alimenticios sean etiquetados como el cáncer, en etapas, para que las formas más leves de la enfermedad sean detectadas y tratadas a tiempo.

¿Por qué es tan difícil detectar la casi anorexia?
En el libro se muestra cómo esta condición pasa mucho más desapercibida que la anorexia misma. Creo que es principalmente por esta imagen mediática de la anorexia nerviosa, que en su forma más extrema lleva a la gente a estar muy bajo su peso y verse extremadamente delgada, lo que es muy fácil de notar. En cambio, la casi anorexia puede ser fácilmente ocultada porque muchas veces las personas están en un peso normal, e incluso con sobrepeso u obesas, entonces no puedes notar a primera vista que están luchando con un trastorno alimenticio subclínico.

Una de las revelaciones más importantes del libro es que no se necesita estar delgado para tener casi anorexia.
Absolutamente. Una de las afirmaciones más importantes del libro es que una persona puede estar batallando con la casi anorexia sin importar la figura y tamaño de su cuerpo. Y por eso mismo es tan difícil de detectar, porque si una persona obesa o con sobrepeso está preocupada de comer bien y bajar unos kilos, todos a su alrededor lo van a celebrar, pero hay un arma de doble filo si empiezan a pasar hambre en extremo, consumir sustancias para “compensar” lo que comen (como laxantes o hierbas para bajar de peso), vomitar u obsesionarse con el ejercicio para quemar calorías. Eso hace que ese grupo se encuentre a veces en mayor riesgo y, lo más complejo, es que puede ser igual de letal que la anorexia nerviosa. La gente puede morir de un trastorno alimenticio subclínico aunque sea vean “normales”.

Como el caso de Andrea Smeltzer que se detalla en el libro.
Claro, porque aunque estés dentro de los rangos de peso “normales” (entre 18,5 y 24,9 de Índice de Masa Corporal, IMC) puedes estar privando a tu cuerpo de importantes nutrientes que pueden afectar su funcionamiento gravemente. El ejemplo de Andrea es poderoso: una muchacha de 19 años, deportista, pero que sufre de atracones y vómitos; entonces su cuerpo comienza a perder potasio, sodio y cloruro, químicos que son necesarios para mantener los impulsos eléctricos que ayudan a nuestros músculos a contraerse, y una noche, mientras duerme, su corazón se detiene.

Frente a este riesgo de caer en una casi anorexia, ¿cómo las personas pueden lidiar con esta preocupación por bajar de peso? 
Creo que la obesidad es claramente un problema de salud pública y tiene sentido que la gente esté tratando de comer más sanamente. Pero al mismo tiempo muchas de las cosas que se le recomiendan a un paciente de este tipo son comportamientos relacionados con la casi anorexia, entonces la clave es llevar esto a un término medio que pueda hacer feliz a la persona y no a un comportamiento extremo que finalmente la va a hacer sufrir.

¿Es un problema que algunas técnicas de “compensación” como la realización de ayunos, el uso de laxantes, tés adelgazantes, pastillas para bajar de peso y lavados de colon sean tan populares y aceptados socialmente?
A ver, no porque una vez te hagas una limpieza de colon o tomes un té adelgazante tienes casi anorexia, pero para muchas personas que tienen casi anorexia es muy fácil estar en negación de su enfermedad porque la viven a través de actividades que están aprobadas por la sociedad. Es un tema de frecuencia y uso: si estas rutinas comienzan a “apoderarse” de tu vida, por supuesto que hay algo mal. Además, está comprobado que todas estas técnicas no son efectivas para bajar de peso, como tampoco lo es estar constantemente en dietas.

¿Hay aún cierta negación de estos trastornos subclínicos? 
Sí, mucha, aunque se está avanzando. Hablamos en el libro de cómo hay una “adoración” por la anorexia como una enfermedad que les gustaría tener, tener un “toque de anorexia” para bajar esos kilos de más, pero esperamos que la gente pueda progresivamente ser sincera con su realidad y ver cuánto está afectando la enfermedad sus vidas. Queremos que el libro ayude a las personas en eso.

¿Cómo se trata la casi anorexia? 
Hasta ahora no hay ningún tratamiento farmacológico para los trastornos subclínicos de la alimentación, pero sí hay terapias que han demostrado ser efectivas. Además, porque el uso de la comida como un recurso para “lidiar con las emociones” está en la base de la casi anorexia, y es necesario un apoyo sicológico para enfrentar esas emociones que se están compensando o evadiendo con comida. La gente no debería dudar en acudir a un sicólogo y pedir apoyo si siente que está padeciendo un trastorno de la alimentación subclínico. La evidencia científica ha demostrado que es absolutamente posible superarlo recibiendo el tratamiento adecuado, aun si han cargado con la enfermedad por un largo tiempo. La recuperación total es posible y es más común de lo que la gente cree.



LA SITUACIÓN EN CHILE 
Para la doctora Patricia Cordella, siquiatra y presidenta de la Sociedad Chilena para el Estudio de los Trastornos Alimentarios (SETA) y jefa de la Unidad de Trastornos de la Alimentación, de la Pontificia Universidad Católica, el tema de los trastornos alimenticios subclínicos no es una novedad: “lo que en este libro se llama ‘Casi anorexia’ está delimitado en nuestro modelo de configuración _anoréctica, creado en el año 2000, dentro de la fase 3 (es un modelo de cinco fases).

Muchas personas en Chile, dado que la gente cada vez está más atenta a estas patologías, consultan en la fase 3 con gran éxito en los tratamientos”. Respecto a cuántas personas sufren de estos trastornos en Chile, la doctora plantea que si la anorexia está entre el 1 y 3% de presencia, la bulimia en un 5% y el trastorno por atracón un 7%, estas patologías subclínicas podrían ser el doble o el triple, aunque no hay estudios al respecto. Sin embargo, acota: “si tomamos a todas las personas que tienen un problema con el cuerpo y la comida puede que entre el 100% de las mujeres. Las mujeres no tenemos una relación tranquila con nuestra imagen corporal, es una relación incómoda pero no necesariamente enferma, aunque nos complica la vida. Nuestra vida social se ve afectada, nos aislamos y eso no nos ayuda”.

Actualmente en Chile son muy pocos los lugares donde se puede encontrar especialistas en este tipo de trastornos (algunas clínicas privadas de Santiago), y a la mayoría de los médicos se les hace aún muy difícil diagnosticar estos trastornos subclínicos, afirma Cordella, aunque a través de SETA se trabaja en actividades de difusión y educación de estas patologías a siquiatras, sicólogos y nutricionistas. 

¿ERES CASI ANORÉXICA? 
El libro Almost anorexic detalla algunos de los comportamientos que pueden indicar algún trastorno alimenticio subclínico. Contesta sí o no a estas preguntas:
1.- ¿Tu peso cambia constantemente debido a los intentos por bajar de peso? (Tal como baja también puede subir).
2.- ¿Tienes una imagen negativa de tu cuerpo que afecta cómo vives tu vida? Se llama “descontento normativo” a esa insatisfacción con el cuerpo que tiene la gran la mayoría de las mujeres. Sin embargo, si te subes a la pesa varias veces al día, evitas salir a fiestas para no “tentarte” o no te atreves a andar en traje de baño cuando vas a la playa, es algo más que el “descontento normativo”.
3.- ¿Restringes tu comida regularmente en cantidad o variedad? Muchas de estas personas siguen dietas estrictas (algunas se catalogan como “dietistas crónicos”), que incluyen no comer a ciertas horas, o solo un máximo de calorías, o dejar de comer cierto tipo de comidas complemento (como carbohidratos, alimentos cocidos, o consumen solo jugos de fruta y vegetales). La ortorexia, la obsesión por alimentarse de manera sana, también es una manifestación de esto.
4.- ¿Intentas a veces “compensar” por cada caloría que consumes? Algunas formas de compensación son el hacerse vomitar, el consumo de pastillas o tés adelgazantes, los lavados de colon, ayunos, o exigentes rutinas de ejercicios solo con el afán de quemar las calorías ingeridas.
5.- ¿Tienes a veces atracones de comida? Esto significa consumir grandes cantidades de comida, o de alimentos muy calóricos, en un periodo corto de tiempo (generalmente menos de dos horas), todo bajo una sensación de completo descontrol.

 (*) Las personas con ‘casi anorexia’ experimentan al menos dos de los comportamientos señalados.

Original en revista Paula: http://www.paula.cl/reportaje/las-casi-anorexicas/

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