miércoles, 8 de septiembre de 2010

Chicas de tv: “Primera Dama”


Hasta las 20.00 del lunes en el Canal 13 estaban felices. Hacía tiempo que una de sus teleseries no daba esperanzas de, al menos, darle la pelea a TVN. Al fin, por primera vez en un buen tiempo, estaba bueno el 13.

Entonces pasó lo que tenía que pasar. Era tan obvio como que al final de Titanic el barco se hunde: apareció TVN, le pateó el trasero al angelito, y nuestra “Primera Dama” se fue a pique.

Pero para efectos de esta columna eso da absolutamente lo mismo, porque al menos durante toda una semana fue la teleserie del 13 la que consiguió llamar nuestra atención. Ahora la pregunta es: aparte de pimponear con los flashback (o flashforward según si te gusta vivir en el pasado o en el futuro), ¿qué más de interesante tiene Primera Dama?

Creo que la versión criolla de Evita tiene lo suyo: Celine Reymond está sólida en su rol y me sacó un par de sonrisas. Aunque sabemos lo que le pasó antes de tomar este papel, no hablaremos de ella porque esta columna es sobre personajes de TV. Lo otro se lo dejamos a SQP y cía., que ya tienen el nicho bien copado.

En la teleserie conocemos la historia nunca contada de una joven provinciana que parte a Santiago en busca de… ¿amor? ¿fama? ¿éxito? En este caso es poder y lucas, muchas lucas. Es como si Sebastián Arrau hubiera metido a la juguera al argumento de La Pérgola de las Flores, Ángel Malo y Evita, con unos toques de estructura Lost… y sale la historia de Sabina.

Y es que Sabina, nuestra Evita Chilensis, se lanza con una sensata crítica social, pero que en ella suena tan superficial: “¿Por qué sólo algunos acumulan la riqueza? ¿Por qué los pobres no tenemos derecho a esos lujos?”. Entonces, como ella no es burguesa, y no le interesa reflexionar o dialogar al respecto, se transforma en una “escaladora subversiva” (voy a patentar ese concepto, aviso).

Claro, porque ella es pragmática. No quiere un cuento de hadas romántico a lo Lady Di: quiere poder y dinero. Y es maquiavélica: sabe lo que quiere y está dispuesta a hacer lo que sea para conseguirlo. A mí me parece loable su determinación (le doy una estrellita por eso), habiendo tanta cabra chica apática. Además, manipular a los hombres es un don que no todas tienen desarrollado, así que su encanto tiene la lola.

La falla está en que toda esa energía joven se queda en nada cuando aceptamos un hecho muy importante: nuestra Sabina siempre estará subordinada a otros, siempre dependerá del tipo que conquistó, en este caso, el Presidente. No sé a ustedes, pero a mí no me gusta nada la subordinación.

Independiente de lo que digan las argentinas sobre su Evita, como chilena, y en septiembre más que nunca, pienso lo siguiente: yo no quiero ser Primera Dama… ¡yo quiero ser Presidenta!

¡Obvio!

Es que la motivación de Sabina está cultural y temporalmente desfasada. La política no es una actividad muy valorada que digamos, entonces para ser florero del que la hace, mejor tomamos las riendas y lo hacemos nosotras, ¿no?

Ya, sí, las primeras damas no son floreros, sí hacen cosas.

Continúo.

En el caso de las reacias a ejercitar los sesos –lo cual es completamente legítimo– probablemente una chilena optaría por seducir a un futbolista y no a un político. Ahí no tienes que vestirte como señora de bien, puedes andar con jeans push up, ir de shopping con las amigas, ver el Rey León… claramente es mejor opción, si estamos en esas.

Ahora, pensándolo bien, Sabina se empeña en el candidato porque justo está ahí y lo había visto en la tele (ya ven el poder de la cajita). Quizás si hubiera visto a Farkas, o MEO… ¡uf! Que los guionistas empiecen a trabajar ya, que aquí sí hay material.

Yo espero que todas queramos ser Presidentas. O al menos la esposa más mina de futbolista, porque siempre hay que ser la mejor en su rubro. Pero no sé si por esto Primera Dama no pudo ganarle a TVN. Tomando en consideración que una de las protagonistas de “La familia de al lado” sufre maltrato de su marido, quizás escogimos mal la teleserie. Quizás es mejor ser locas y sueltas, pero con plata y poderosas.

No lo sé, díganme ustedes.

Ya, si ya aclaré que las Primeras Damas sí hacen cosas… buenas e importantes, y también ayudan gente. Ya.

Voy a ver la de TVN mejor.

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