lunes, 16 de agosto de 2010

“En el negocio no le fío ni a mis hijos”

El caso de Olga Aguayo muestra que Un Techo para Chile no sólo se dedica a erradicar los campamentos. La clave, dicen es capacitar y apoyar el emprendimiento de las familias Gracias a ese apoyo es como Olga logró surgir y salir desde el campamento. Hoy empiezan su campaña de recolección de fondos.


”Ahí al frente vivía yo”, dice Olga Aguayo, de 42 años. Allá al frente es el campamento Ochagavía, de San Bernardo, el que se ve desde su nueva casa, cruzando la calle, en el Condominio So¬cial Los Cristales.

Como muchas familias que viven en campamentos, la de Olga fue ayudada por Un Techo Para Chile para acceder a un hogar definitivo. En el comedor-cocina-living de su nuevo hogar hay varias Biblias sobre la mesa. Es una casa negocio, pero también es una casa templo, donde los evangélicos del condominio se reúnen.

Porque para ella no se trataba sólo de tener una casa. Empezó vendiendo ensaladas, luego abarrotes y, finalmente, gracias a un microcrédito de Un Techo para Chile, armó su negocio.

“Llegaron los chicos del Techo con esta idea del fomento productivo, y me interesó”, dice mirando a Nicolás Moreno, constructor civil de 26 años, quien la asesoró en el proceso de armar su negocio.

 Y como se toma en serio esto de ser emprendedora, es muy estricta con los gastos: “Cuando yo estaba mal económicamente siempre había un lugar donde yo podía pedir al libro, pero acá yo no hago eso, ni siquiera conmigo, porque esto es un negocio”, dice.

Cuenta que su hija de nueve años no es muy feliz con su política económica: “Tiene que esperar que llegue el papá y le compre dulces porque en el negocio no le fío ni a mis hijos”, explica riendo.

Su meta es ampliar el negocio, y así poder mandar a su hija a la universidad: “Es muy estudiosa y quiere estudiar medicina. Hay que ayudarla entonces”, dice.


2010: el año clave
Augusto Weigand, director nacional de habilitación de Un Techo para Chile, explica la importancia de la colecta:

“Este año tenemos la meta de erradicar los campamentos, y podemos cumplirlo. Trabajamos en torno a ‘planes’, como la habilitación comunitaria, herramientas de salud y educación, los planes jurídicos y económicos. La idea es ayudarlos en el proceso intermedio entre que tie¬-nen su vivienda de emer¬gencia y adquieren su casa propia”.

Y agrega que “para eso escogemos los mejores profesionales, que aceptan ganar un salario más bajo, y además tenemos gastos en materiales, como en los cursos de oficio Por eso toda la ayuda es muy importante”.

Capacitación
La experiencia de Olga muestra la importantancia de capacitarse.

359 hogares encuestados en campamentos
211 con ningún integrante capacitado

El campamento
Información de Centro de Investigación Social (CIS).

61% de las personas sobre 18 años no tuvo acceso a enseñanza media
109 campamentos se contaban en santiago en 2005
44% de las parejas viven como convivientes
8,4 años es la antigüedad promedio de los hogares



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