lunes, 12 de abril de 2010

Especial Sebastián Piñera: El hombre detrás de la banda

Nacido en una familia demócrata cristiana, su formación académica lo condujo por los caminos del neoliberalismo económico, virando pronto hacia la derecha política. Estudioso, metódico y confiado de sus capacidades, su espíritu competitivo lo llevó al éxito profesional, y su constancia política lo tiene hoy como primera autoridad del país.



Desde el balcón de La Moneda, Sebastián Piñera anuncia su discurso de asunción al mando de Chile. Vestido con uno de sus trajes -siempre más grandes para disimular sus tics- el nuevo Presidente comienza su largo parlamento: “El temple de un pueblo y el alma de una nación se ponen a prueba y se develan en tiempos difíciles”. Y es que, si cumplir las metas propuestas era una tarea compleja antes del terremoto, hoy el desafío es mayor. Pero quienes conocen al Presidente saben que él ve en las crisis oportunidades.

Nacido el 1 de diciembre de 1949, Miguel Juan Sebastián Piñera Echeñique es el tercer hijo de un total de cinco del matrimonio entre José Piñera Carvallo y Magdalena Echeñique Rozas. Dos de sus hermanos lograron altos cargos políticos: José fue ministro de Trabajo y Previsión Social y de Minería durante en el gobierno de Augusto Pinochet y candidato independiente a la Presidencia de la República, en 1993; Pablo fue subsecretario de Hacienda durante el gobierno de Patricio Aylwin, consejero del Banco Central, director ejecutivo de Televisión Nacional de Chile, director general de Administración y Finanzas del Ministerio de Relaciones Exteriores, y gerente general de BancoEstado durante el gobierno de Michelle Bachelet.

Su padre fue uno de los fundadores del partido Democracia Cristiana y participó activamente en la campaña de Eduardo Frei Montalva en 1964. Luego de que Frei Montalva ganara las elecciones, Piñera Carvallo fue designado como embajador en Bélgica y debió viajar con su familia, incluido Sebastián, a ese país. Sebastián ya habría cursado su educación primaria y parte de la secundaria en el colegio Verbo Divino. En 1967, su padre fue nombrado embajador de Chile ante la ONU, y Sebastián debió volver al país para cursar su último año en el Verbo Divino. Luego ingresó a estudiar Ingeniería comercial con mención en Economía en la Universidad Católica.

Al titularse, recibió el premio Raúl Iver al mejor alumno de su generación. Dos años después, en 1973, viajó a Estados Unidos con la beca Fullbright para cursar un Doctorado en Economía en la Universidad de Harvard. Su primera clase fue justo el 11 de septiembre y fue su profesor, el premio Nobel de Economía Kenneth Arrow, quien avisó a sus alumnos lo que estaba sucediendo en Chile. Luego de pasar toda la noche tratando de llamar por teléfono a Chile, logró hablar con su polola Cecilia Morel, a la que pidió matrimonio esa misma noche. Regresó a Chile en diciembre, se casó, y pasó su luna de miel en Algarrobo. La pareja volvió a Estados Unidos y vivió en el campus de la universidad hasta que Piñera terminó su doctorado en 1975. Su tesis, titulada “Economía de la educación en países en desarrollo”, estaba compuesta por tres ensayos, dos de los cuales escritos en cooperación con Marcelo Selowsky. Los Piñera-Morel volvieron a Chile en 1976. Actualmente llevan 36 años de matrimonio y cuatro hijos: Magdalena (1975), Cecilia (1978), Juan Sebastián (1982) y Cristóbal (1984). Sus hijos le han dado 4 nietos.

Ya desde 1971 impartía clases en la Facultades de Economía de la Universidad de Chile, Católica, Adolfo Ibañez y de Negocios de Valparaíso. Dejaría la docencia en 1990. Apenas terminó su doctorado, utilizó los 50 mil dólares que el economista Richard Musgrave le pagó por unas asesorías de cuentas nacionales en Bolivia para fundar su primera empresa, la Constructora Toltén, en 1976, junto a Antonio Krell. Mientras, trabajaba como consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial, entre 1974 y 1976, y como economista de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) desde 1976.

NEGOCIOS Y MÁS NEGOCIOS

Junto con su trabajo en la CEPAL, donde trabajó en el proyecto Pobreza en América Latina, realizó asesorías financieras en Infico, empresa presidida por Carlos Massad, con una participación menor al 5%. Desde Infinco participó en una asesoría al Banco de Talca, que buscaba la profesionalización del manejo del banco. Por su trabajo ahí, en marzo de 1979 es reclutado como gerente general del Banco de Talca, puesto que mantuvo hasta septiembre de 1980, cuando se retiró con el 1,8% de sus acciones.

En 1982, su gestión sería parte de un proceso judicial por fraude comenzado por la Superintendencia de Bancos. Tanto él como Carlos Massad y Emiliano Figueroa fueron acusados de cobrar millonarias sumas al banco a través de Infinco y prestar sumas a empresas fundadas por ellos mismos, capitalizando de manera ficticia a la entidad. Las sumas prestadas serían de 250 millones de dólares. Piñera fue declarado reo, y se mantuvo como prófugo de la justicia hasta que presentó un recurso de amparo aprobado unánimemente por la Corte Suprema el 20 de septiembre de 1982. El fallo indicaba que en “el estado actual de la investigación no aparece establecido que los hechos que se imputan a los amparados tengan características delictuales”.

En algún momento poco claro de esa época, Piñera ingresó al negocio de las tarjetas de crédito, siendo al comienzo sólo un accionista minoritario de Bancard. Lo cierto es que hacia 1985 ya tenía el control de la empresa, que poseía el 87% del mercado en 1987. Ese año crea la Fincard, filial de Bancard que llegaría a ser la mayor emisora de tarjetas de crédito de Chile gracias a la tarjeta Magna, orientada a segmentos de menores ingresos. En 1989 vende ambas Bancard a Transbank, y en 1993, Fincard al Banco Santander, por US$60 millones.

En 1991 muere su padre. Uno de los encargados de cargar el féretro del ex militante demócrata cristiano fue el entonces Presidente, Patricio Aylwin. En 2000, en tanto, moriría su madre, dejándole “encargado” a Sebastián el cuidado de su hermano menor, Miguel. Los Piñera Echeñique se habían separado en 1975.


En 1994 compró el 16% de la aerolínea LAN Chile a un precio estimado de 80 pesos la acción, las que en 2010 costarán $8.800. Llegó a ser presidente de la empresa el año 2009, teniendo un 26% de sus acciones, pero es multado por 363 millones de pesos en 2007 por la Superintendencia de Valores y Seguros por haber comprado 3.000.000 de acciones de LAN en 2006 usando información privilegiada.

A fines de 2004 compró, a través de la Fundación Futuro, 140.000 hectáreas de bosque nativo en Chiloé, que después se transformarán en el Parque Tantauco y ese mismo año se adjudicó la compra del canal Chilevisión. Dos años después pasó a ser, con un 9,37%, el mayor accionista individual de Blanco y Negro, empresa que controla el equipo de fútbol Colo Colo.

Este año, la fortuna del primer magnate presidente de América Latina ha llegado a los 2.200 millones de dólares según la revista Forbes, en lo que es un record.

Como explican sus cercanos, alguien con la personalidad de Piñera siempre necesita ir en busca de más desafíos, exigiéndose al máximo cada vez. Como cuando se graduó de la Universidad Católica con nota final 6.87, su resistencia a vender sus empresas se debe a esto también. También así se explica su costumbre de pilotear su helicóptero hasta última hora de la tarde. Su amigo Pedro Pablo Díaz cuenta –en la biografía que las periodistas Loreto Daza y Bernardita del Solar publicarán sobre Piñera– que el Presidente no tuvo la paciencia para subir a la superficie a la velocidad debida en un curso de buceo, y casi muere. Algo parecido le ocurrió cuando aprendió a tirarse en paracaídas. “Le gustan los desafíos. Un curso de cuatro semanas lo hace en 4 horas, y se lanza”, agrega Díaz.

Sus amigos reconocen que le cuesta ponerse en el lugar del otro, porque está demasiado enfocado en sus objetivos. Por eso pasa del saludo al “empecemos”, sin darse el tiempo para formalidades o protocolos. Por eso es un trabajólico que duerme 5 horas por noche. Por eso cuando le preguntan por sus películas favoritas no tiene empacho en nombrar a “Wall Street”, esa de malvados corredores de bolsa en los 80. Por eso luchó 20 años por llegar a la Moneda, y lo logró. Piñera ganó de nuevo.

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