viernes, 15 de enero de 2010

Sobrevivir a la práctica

EL PISCINAZO DE CUELLO Y CORBATA
Para algunos desafortunados, éste no será un verano de playita y sol, sino de oficina y aire acondicionado. Si eres de los que estarán atrapados haciendo su práctica profesional, y sufres de dolores de guata, mal genio o simplemente una flojera tremenda, estos consejos podrán ayudarte. Todo lo que leerás a continuación parece sacado del sentido común, pero créenos: necesitas que te lo recuerden antes de tirarte a la piscina. Del mundo laboral, claro.

Por Tania Opazo.

1. MÁS QUE UN TRÁMITE
Datos para empezar: los expertos concuerdan en que la práctica no se debe hacer por cumplir. Paulina Sandoval, psicóloga del Centro de Desarrollo Profesional de la UC, afirma que en sus estudios la práctica aparece como el primer peldaño de la carrera profesional. Es que, como explica Juan Pablo Sweet, director general de trabajando.com, de los más de 300 mil estudiantes que hacen sus prácticas en verano, un 60% de quienes la hacen bien quedan trabajando en la empresa.

Entonces, si te gusta la empresa a la que postulaste, ponle empeño y puede que no te des ni cuenta y termines siendo miembro estable del staff.

Y es que, afortunadamente, no todos los jefes son Donald Trump.



2. ESTORBANTES EN PRÁCTICA
Ponte por un segundo en este lugar: eres jefe y estás en tu escritorio tranquilo. Llega enero y aparece un cabro recién salido del horno en tu oficina. Él te mira con cara de miedo; tú lo miras con cara de asco. Ese cabro espinillento no sabe lo que es trabajar. No sabe lo que es pasar un verano a la sombra. No sabe que, en el mundo real, las vacaciones duran menos de 3 meses.

Porque aparte de que tienes que explicarle cuál es su pega y darle ánimo, tienes que asegurarle de que va a hacer lo que quiere hacer. Porque el lindo tiene una carrera profesional que quiere practicar. ¡Qué cacho! Y ni te cuento si pelea con la polola, si se deprime, o si la mamá no le dio el pan con palta en la mañana. Aparte, hay que andarlo atrincando, obligándolo a trabajar. Con la falta de personal que hay en vacaciones, no te queda otra que tener paciencia porque la otra opción es hacer todo solito. ¡Malditos estorbantes en práctica!

Pues bien, golpe bajo al ego del practicante: muy por el contrario de lo que piensas, la práctica no se trata de ti, sino de tu empleador. Y te lo dejan clarito, con las sutilezas esperables: “Agradecemos que vengan a apoyarnos durante el verano, cuando nos falta personal”. Súper sutiles.

¿Solución?: Tragarse el orgullo unos meses sin dejar que te ninguneen y aprender lo más que puedes. Porque por más odiosa que te parezca a ratos tu práctica, hasta del más rancio de tus compañeros de trabajo puedes aprender algo… aunque sea cómo NO hacer las cosas.

3. SI EL TRABAJO NO DIGNIFICA, AL MENOS SÍ ENTRENA
Hora tras hora en esta oficina, cuentas los días haciendo rayitas en la pared, como náufrago. O como preso. Y es que en la práctica hay que hacer cosas que uno no acostumbra: llegar siempre a la hora, cumplir con las tareas asignadas (aunque sean rutinarias y una máquina o una gallina bien entrenada pueda hacerlas mejor que tú), y respetar a la autoridad.

Pero a veces nos resistimos a eso. Elisa Villalobos, ingeniera comercial, afirma que en el banco donde hizo su práctica pasaba todo el día chateando: “Organizaba los cumpleaños de mis amigos por Gmail. Pasaba tardes enteras diciéndoles qué tenían que llevar, qué iban a regalar. Les enviaba propuestas de regalos. Tenía tan poco que hacer que pasaba el tiempo así”.

Aunque tu práctica sea una lata, no seas cabro chico. No por tener oficina propia (cubículo propio, o lo que sea) tienes free pass para pasar 8 horas diarias promedio conectado a MSN, Facebook, Twitter u organizando fiestas. Todas esas cosas que eran pan de cada día en la U. Acéptalo: Ya no eres un estudiante; compórtate como un adulto, o al menos trata, porque te van a tratar como uno.

Madura de una vez … y apréndele al gran Billy Madison:



4. MECHONEO DE 3 MESES
Tú pensabas que lo peor ya había pasado. Que por fin no habría más profes, más pruebas, más cálculo ni taller, exámenes a fin de semestre ni tesis. Que ahora se venía la vida buena, que era cosa de salir de la universidad y ganar plata. Pues bien, lamento decepcionarte. Te habrás arrancado del mechoneo en la U, pero ahora se viene la tortura en serio.

Y no, puede que no te pongan en una prensa ni te azoten. Lo que sí pueden hacerte es explotarte al estilo junior, que sirvas café y que limpies las cochinadas de otros.

Susana Grau estudió Análisis químico y cuenta que en su desastroza práctica sólo le faltó barrer. Hacía cosas que no tenían nada que ver con lo que estudió, ni en su carrera ni en la Universidad de la Vida: “Tenía que revisar la impresión de un frasco, y cuando íbamos en la mitad nos dimos cuenta de que tenían un error. Tuve que borrar la impresión a mano, frasco por frasco... ¡y eran 500 frascos!”. Obviamente falló, lo hizo mal, y la retaron por hacer mal algo que ni siquiera le explicaron cómo hacer bien.

Si te pasa como a Susana, no desistas: toma las tareas desagradables como un desafío, al menos al comienzo. En la medida que las cumplas bien, te darán otras mejores y las cosas van a mejorar. En el peor de los casos, tendrás un futuro promisorio en Starbucks.

Un trabajo muy duro:



5. ¿Y LA PATUDEZ QUÉ?
Ten cuidado con ser demasiado proactivo. O sea, con llegar a faltarle el respeto a tus jefes con tu exceso de confianza. A nadie le gusta la gente patuda.

Sin embargo, Pablo Vidal discrepa. Él es geógrafo e hizo su práctica en la Subsecretaría de Desarrollo Regional, y dice: “hay que ser respetuoso, pero también hay que ser medio puntado. Mostrar lo que uno es, lo que sabe y venderse, porque no te conocen”. Hay que creerle, ya que lleva trabajando un año en el lugar donde hizo la práctica.

En fin, lo que importa es que opina cuando tengas que opinar. Y de buena manera ¿eh? Aquí Joe Pino te explica cómo expresarte con buenos modales:



6. ¡VIVA LA DIFERENCIA!
Por mucho que de jugo a veces, Pilar Sordo tiene razón en una cosa: está bien diferentes. Si haces la práctica con otros universitarios, no te compares con nadie. Incluso si estudiaron en la misma U. Ten claro que cada uno tiene distintas habilidades, cada uno tiene su ritmo. Aunque la idea es integrarse lo más pronto posible al equipo de trabajo, primero preocúpate de hacer las cosas bien, y no te estreses porque Juanito es más seco que tú. Juanito puede que sea malo en todo lo que tú eres bueno, y viceversa. Por otro lado, puede que sea pariente del jefe. Maldito Juanito.

Aunque suene mamón: Compite contigo, no con los demás. Incluso si tu adversario es Iván Drago y estás en la estás en la estepa siberiana.



7. RETROCEDER, NUNCA.
Lo PEOR que puedes hacer es renunciar, explica Regina Funk, experta en psicología laboral de la UC. Si no eres tolerante a la frustración, si tiras la toalla ante la primera dificultad, ¿quién va a querer contratarte después?

Por eso, trata de informarte y saber qué esperar de la práctica. Un sociólogo de la UCSH, que reprobó su primera práctica, recomienda buscar estudiantes que hayan hecho la práctica en el mismo lugar al que postulaste, para estar preparado. Así, si algo sale mal, sabrás enfrentarlo mejor y cómo actuar.

Tal vez la mejor estrategia es no llegar con prejuicios. Simplemente tómatelo como lo que es: una práctica. Una simple y horrorosa práctica.

8. ¿HAY ALGO PEOR QUE UNA PRÁCTICA?
Sí, lo hay. Si pensabas que hacer la práctica es lo peor que existe, lamento desanimarte. Una pesadilla más terrible que ésa, con monstruos con cachos y fuego saliendo de la tierra, puede ser tu destino. En serio: se llama REPETIR LA PRÁCTICA, y es lo que te espera en un año más si no haces las cosas bien, si no te animas o si no le pones ganas al asunto. Así que aplícate, no te trabes, no te deprimas. Todos hemos pasado por esto y hemos salido con vida.

Y por último: Nanai, todo mejorará, mañana será otro día, se vislumbra un futuro mejor, y todo eso. Lo más importante es darse cuenta que no siempre puedes tener lo que quieres. Pero usualmente, tienes lo que necesitas. ¿No te lo dijo tu tío Mick cuando chico?

Acá los Rolling Stones te enseñan todo lo que tienes que saber:

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