martes, 1 de septiembre de 2009

Un 18 alternativo

Para la mayoría de los chilenos, harto asado, copete y bailoteo son los ingredientes principales de las celebraciones dieciochenas. Pero muchos otros, por sus creencias o estilos de vida, disfrutan del feriado lejos de los excesos tradicionales.

Por Tania Opazo
 


Pasión vegetal
Empanadas vegetarianas rellenas con pino de soya y champiñones. Ése el es menú oficial de Pablo Castro y su familia para el 18. Se reúnen todos en la cocina para ayudar a su mamá a preparar las exquisiteces que comerán para celebrar las fiestas patrias, pero la carne no está en la lista. Pablo está convencido de que el consumo de carne es innecesario. “Estoy causando un sufrimiento injustificado a los animales”, comenta este estudiante de odontología de la U. de Chile.

Pablo es vegetariano desde los tres años y su familia también. Admite que a veces es difícil porque está en una cultura va en el sentido opuesto. “Para mí el estilo de vida vegetariano es algo serio, no para la risa. Entonces da lata a veces responder preguntas de gente que en realidad sólo quiere echar la talla un rato”, opina el joven de 24 años. Poco a poco ha aprendido a tomarse esas cosas con humor.

A pesar de las bromas, no ha dejado de ir a los asados por ser vegetariano. Total, en ellos hay comida de sobra para él porque nadie se come las ensaladas. Y tiene sus favoritas, como el repollo con limón, y el cochayuyo con cebolla. “Sí, tal cual”, afirma. Incluso, hace algunos años Pablo estaba en un asado de curso y alguien colocó unas zanahorias en la parrilla para él. Pero no por frecuentar asados, Pablo aguanta todas las costumbres dieciocheras. Es el caso del rodeo: cree que es una tradición bárbara y que debería ser erradicada.

Como convive todos los días con gente que no es vegetariana, Pablo valora que sus amigos cercanos respeten su decisión. Con ese mismo respeto, sin imponer sus costumbres, espera ser un ejemplo para que otros hagan lo mismo. “Que vean que estoy sano, que se puede vivir sin carne perfectamente”, concluye.

En búsqueda de la conciencia
Tal como lo hace todos los días, este 18, 19 y 20 de septiembre Vraja Priti (27) se acercará a su altar para ofrecer el alimento a su dios, Krishna. Lo único que no habrá en esa ofrenda será carne. Una de las premisas de la filosofía védica que sigue hace diez años es el no consumir carne de vaca. Este animal es considerado como una madre, al ser su leche un reemplazo a la lactancia materna. “¿Tú no matarías a tu madre, verdad?”, dice Vraja.


Los Hare Krishna no celebran el 18 de una forma patriótica. “Para nosotros ser chilenos, hindúes o norteamericanos es lo mismo, porque somos hermanos de una misma nación, hijos del mismo dios espiritual Krishna”, explica Vraja. En lugar de ir a la clásica celebración dieciochera, se reúnen en retiros espirituales o en lo que él llama “ramadas conscientes” –donde reflexionan en torno temáticas espirituales y ecológicas–, y “vet fondas” –que cuentan con diversas alternativas de comida vegetariana, por ejemplo, anticuchos, vienesas y hamburguesas sin carne. “Es una forma de vida que la gente puede tomar para que tenga una vida mejor”, afirma Vraja.

Vestido con su dothi (pantalón y túnica) y kurta (camisa), asiste todos los domingos a las actividades que se realizan en el Templo Navadvip , sede del Instituto de Vrindavan para la Cultura y Estudios Vaisnavas, en la comunidad ecológica de Peñalolén. Está abierto a toda la comunidad y ofrecen clases de yoga y un almuerzo vegetariano gratuito. Y ojo, también es sin alcohol. La idea es para promover un estilo de vida que busca cuidar el cuerpo y alcanzar la consciencia espiritual.

Pero a pesar de la ausencia de carne y de alcohol, el espíritu dieciochero no se pierde. El año pasado, por ejemplo, en el templo jugaron a hacer payas, con motivos Hare Krishna, claro, y algunas en contra de McDonalds. “Por bromear y reírnos un rato”, aclara Vraja. Incluso, el folclorista Lila Suka, que se transformó en Hare Krishna hace un tiempo, comenzó a componer cuecas que hablan su estilo de vida y creencias, y ahora está grabando un disco. Ésa es la contraapuesta de los Krishna, la “revolución de la cuchara”, como la han llamado.

Preparándose para la segunda venida
Estas Fiestas Patrias, Ramino Rebolledo las pasará meditando o en la iglesia. Este joven de 26 años es adventista. Cada viernes, desde que se pone el sol, hasta el sábado a la misma hora, es un día sagrado que se dedica a la adoración de Dios y al descanso. Este 18 y 19 de septiembre caen justamente un viernes y un sábado.

Cada 18 Ramiro se reúne con su familia a tomar chicha fermentada y a comer chilenitos y empanadas. A veces, incluso tiran un trozo de carne a la parrilla, pero jamás de cerdo porque está prohibido. El único día libre del fin de semana dieciochero de este año también lo pasará con otros creyentes: la gente de la iglesia adventista en la que participa se consigue un colegio cercano donde los jóvenes organizan un evento con números musicales y comida típica, todo en un ambiente familiar.

A diferencia de sus compañeros de ingeniería en la Universidad de Concepción, Ramiro no sale mucho a carretear. “No nos sentimos cómodos en carretes donde sólo se toma. Es mal visto ir a la disco o salir a bailar, principalmente por el ambiente de lujuria asociado, el trasnoche y el consumo alcohólico, aunque no hay una norma”, explica Ramiro. Debe cumplir con respetar y cuidar su cuerpo, tal como lo dice la Biblia. Eso implica no consumir carne de cerdo, mariscos, alcohol ni tabaco. Y estas fiestas patrias no serán la excepción. “Tampoco es que sea pecado salir a carretear, pero vemos nuestro cuerpo como un templo del Espíritu Santo y debemos cuidarlo en todo aspecto”, explica.

Ramiro cree que la idea es disfrutar la vida. Y en eso siente que no se diferencian al resto. Quizás sede una vuelta por alguna ramada, pero le es indiferente que otros coman o tomen cosas que él no. Para él el 18 es sólo un feriado y lo pasa bien de forma diferente. Confía en que Dios sabe lo que es mejor para él, y se prepara con convicción para la eternidad prometida, durante las fiestas patrias y todo el año.

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